Por qué Pilar quiere un CGM

Hola a tod@s! Releyendo, he visto que junto al vídeo o foto queríais que os contáramos nuestra rutina…Pues bien, espero no ser muy pesada, ahí va la mía:
Me levanto por la mañana temprano (tengo siempre turno de mañana) afortunadamente ahora no tengo que hacer el turno rotatorio de mañanas, tardes, noches, descanso y así cílicamente.
Me hago la glucemia capilar, calculo cuánto he de desayunar en función de la actividad que prevea que vaya a tener en el trabajo, si va a ser un día intenso me como alguna ración más de hidratos de carbono y me pongo menos cantidad de bolo (soy de las afortunadas que lleva bomba de insulina desde hace 11 años). Antes de llevar un sistema de monitorización continua de glucosa, si podía, sólo si podía por el trabajo, me miraba la glucemia a las 2 horas después de haber desayundo, ahora puedo dar a un botón y ver de golpe cómo he estado todo el rato desde que he desayunado, si he hecho un pico o si la glucemia está empezando a caer en picado. Y qué tranquilidad despertar por la mañana y ver la gráfica que he tenido mientras dormía. O si por el contrario veo que se escapa de rango y que empezó a subir entre las 3 y las 5 de la mañana tengo que pensar qué cené la noche anterior, si hice alguna cosa diferente o simplemente necesito ir probando y subir un poquito las basales de por la noche.
Pasa la mañana y puedo tomarme mi media mañana y ver si con la actividad que realizo es suficiente y lo «quemaré» o por el contrario necesito alguna unidad de insulina. Tengo la TRANQUILIDAD de que lo voy viendo!! 🙂
Llego a casa con hambre, vuelvo a hacerme otra glucemia capilar, 80 mg/dl, pero el medidor continuo de glucemia me dice que está bajando, gracias a esta información decido empezar a comer y cuando veo que ya estoy estable y en función de las raciones que he comido o comeré, le informo a mi amiga la bomba de insulina y me «bombeo» como me gusta decir a veces 🙂
Pasan las 2 horas de haber comido y veo si no nos hemos equivocado ni la bomba ni yo, o si el calor o la actividad física que he hecho pudieran precipitar en una hipoglucemia. Si es el caso, mi medidor continuo ya me ha avisado y, o bien me he parado la bomba, he puesto una basal temporal más pequeñita o he decidido que tengo que comer algo más para evitar esa hipoglucemia.
Decido ir al gimnasio y voy con la seguridad de saber con qué cifra me subo a la elíptica y veo varias veces cómo varían mis niveles de glucemia. Prueba superada!#, llego a casa «en rango». Contenta y con hambre, toca la cena, toca de nuevo control de glucemia capilar, la comparo con la que me da el medidor continuo, guay, varían poco!! Preparo la cena y disfruto del día, está acabando y no he tenido esa sensación de «resaca» que te deja una hipoglucemia o el mal cuerpo de pasar de una hipo a una hiper y viceversa. Vuelvo a decirle a la bomba mi ingesta, calcula el bolo y le doy al ok si estoy de acuerdo, porque pienso que a lo mejor el ejercicio de esta tarde puede bajarme unas horas más tarde…Ceno tranquilamente y me voy a la cama a dormir pasadas unas horas.
Desde hace no mucho ya me voy a dormir mucho más tranquila, porque sé que si mi glucemia sube o baja mucho, habrá un aparatito que me avisará y podré actuar en consecuencia.
Cada vez que puedo ver mis niveles de glucemia sin tener que «agujerearme» los dedos, me recuerdo lo afortunada que soy, y desearía que todo el mundo tuviera acceso a estas tecnologías que nos ayudan tanto en nuestro día a día.
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Gracias Alexia

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