Silvia

Le he estado dando vueltas a escribir o no escribir…porque yo creo que esta herida todavía no está cerrada, porque todavía duele…duele recordar….                                                             No hace mucho revisando los papales de mi hija apareció esa hoja del informe del día del ingreso por el debut…y no pude terminar de leerla.
Lucía ingreso el 3 de junio del año pasado, yo creo que todo comenzó con una gastronteritis, que coincidió con una vacuna y con esas muelas de los seis años…y con ese fin de curso.    Así que como iba yo a pensar que ese cansancio, que ese frío que decía tener siempre, que ese no querer ir a natación iba a ser por esto…como iba yo a a pensarlo…                              Así que yo decía «esta niña que ñoña está» y «Lucía no protestes y te pongas tontita que vas a ir»
Luego resulta que esa pérdida de peso era porque se estaba haciendo mayor y ya no tenía esa tripita de bebé …y comenzó a beber y hacer pipí …y entonces esa campanilla que comenzó a sonar en mi cabeza que decía «algo no está bien» pero yo no hice caso, como le iba a pasar algo a mi hija?  Pero cada vez iba a más y mi campanita también.
Busqué información y me salió «diabetes» y llamé a mi madre y se lo dije y la pobre mujer me dijo «no mujer! como va a ser la cria diabética» y se lo dije a mi marido y me dijo «hombre claro porque te lo pone en internet!! no seas histérica»… así que desoí una vez más esa campanita y durante ese finde semana seguimos con nuestra vida… El lunes mi hija me miró y me dijo «mamá, te miro y veo dos tus» «Que?» «sí que te miro y te veo a ti y a tu lado otra tú»  Llamé al pediatra y a mi marido, preparate le dije que esto pinta mal…llegamos al pediatra…al hospital…y entonces el suelo se abrió y se me tragó….lo que recuerdo de esa semana es esa tremenda sensación de pesadilla y de irrealidad y ese no querer, de tumbarme en la cama por la noche y no poder dormir solo repetir «a mi niña no, a mi niña no…»   Ay¡¡ …veis como todavía duele….en fin, casi ha pasado un año y bueno, estamos bien y el día que no lo estamos,  nos lo inventamos.
He aprendido varias cosas….que al final, todos podemos con todo, entre otras cosas porque no queda más remedio y que nunca jamás volveré a desoir esa campanilla,  si dios no quiera vuelve a sonar.

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