Mi alma es un peso muerto que voy arrastrando


Mi alma es un peso muerto que voy arrastrando. Como un cuerpo vacío ya no queda nada para llenarme de emociones. Los labios rígidos, incapaces de sonreír. La mirada fija, no tiene horizonte que le sorprenda. La piel paralizada, ya no reacciona al contacto de otra piel. El corazón silencioso hace tiempo que lleno sus arterias de nada. Un vacío. Solo un cuerpo, una piel, órganos. Arropando nada. Protegiendo o escondiendo el vacío. No queda nada por decir o bien queda todo por exprimir pero las cuerdas vocales se apagaron y ya no son capaces de emitir la menor emoción que las haría temblar para sonar en un sonido que pudiese ser familiar. La mente parece ser un contenedor de recuerdos e imágenes, incapaz de tomar decisiones o de reaccionar. Un sistema poderoso reducido a nada sin los algoritmos que hacen su grandeza y lo convierte en vulgar recipiente de momentos pasados.

Un cuerpo fantasma vagueando por las calles, entre las gotas de lluvia que caen como cristales rompiendo a pedazos una piel que no siente nada. Ni siquiera sangra. Un cuerpo vacío no se expresa. De la nada aparece una mariposa de mil colores en esta ciudad de blanco y negro. Sus colores destacan por ser los únicos que me rodean. Sus movimientos elípticos parecen haber capturado la atención de mi mente con la mirada fija sobre este ser que podría ser el único vivo aquí. Quizás esos colores brillen, esa energía invade el espacio solo porque durará un día? Un día de vida está más lleno, es más intenso, que una vida entera.

Los pies anclados sobre una tierra a la que no pertenezco, me obliga a quedarme aquí. Es una obligación cuando ya no se siente nada? Sus miradas, sus sonrisas, sus voces son mi ancla. Un ancla indestructible. Pensando en ellas me despierto, empapada bajo la lluvia, una mariposa posada sobre mi hombro, con la mirada asustada buscando a mi alrededor una explicación de esta ausencia momentánea. Ha sido momentánea?
Melanie

Esta entrada fue publicada en Varios. Guarda el enlace permanente.