Comenzando a volar junto a su diabete.

Buenas tardes grupo,

Os debía este post y he esperado a recibir a mi dulce en el aeropuerto para escribiros.

Hace 19 días mi hija de 16 años, cerca ya de los 17 se fue sola a Reino Unido, digo sola porque aunque llevaba curso de ingles contratado todo lo demás se lo organicé yo.

Tenia la alternativa de enviarla a familia o con un monitor pero a ella le gustaba el programa de adultos al cual después de un exámen fue admitida.

Asi que en Enero compré vuelos, autobus de Londres a Bournemouth , le busqué una residencia de estudiantes a cinco minutos de su cole que incluía desayuno y cena y comenzó la aventura de su vida.

Desde Enero se fue a Roma con su colegio, una semana con sus amigas y asi yo poco a poco iba superando el pánico de madre.

El día antes de irse fue horrible, miedo y muchos nervios, y las dos disimulando. Cuando me despedí de ella en el aerpueto y la abracé os juro que me faltó aire. Y alli la vi cruzar tan “normal”, con su sensor en la nalga y una mochila médica que me recordaba que no era tan normal.

Su primer día fue duro, obvio, la famosa adaptación a comidas y horarios, a inglés, a socializar y adi tres dias de llamadas y whatsapp y después de estos días ya solo había notificaciones de glucosa a mi móvil.

Cierto es que al quinto dia se le calló el sensor, se lo arrancó con un vaquero y aunque podía comprar uno en cualquier farmacia inglesa, decidió no hacerlo.

19 días dónde cada día crecía más cómo persona, más segura, más alegre.

Ha vivido a tope su experiencia y viene con su mochila llena de amigos y ya pensando en su próximo año y destino.

Y yo???? Pues creciendo con ella y soltando lastre y abriendo alas. Eso si llevaba seguto privado, tarjeta sanitaria, un arsenal de aguhas, insulinas y bolis.

Con esto quiero deciros que hace dos años cuando debutó y me uní a vosotros pensaba que jamás volveriamos a “ser” lo que éramos y apesar de que no es una compañía grata, si somos lo que éramos, hasta mucho mas fuertes, más sabios, más conscientes del Momento.

Debutó con 14 años, ninguna edad es buena para debutar y esa edad venia de la mano de su adolescencia la cual le dejo vivir y disfrutar, porque si algo he descubierto es que su salud mental ahora es más importante que una gráfica perfecta. Deciros que aún así ha venido con un 85 por cien en rango que a mi me indica que ella sabe cuidarse.

Aqui os dejo unas fotos de mi Dulce Águeda, libre, con muchas ganas de aprender para ser lo que quiera ella y decida.

Graciass a mis consejeras diabetosaurias por enseñarme el camino.

Feliz Septiembre

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