Mayte Yo
Cuando una puerta se cierra otra se abre. Pero a menudo nos plantamos con tanta insistencia y durante tanto tiempo ante la puerta cerrada que somos incapaces de ver la que se abre.
Mayte Yo
Cuando una puerta se cierra otra se abre. Pero a menudo nos plantamos con tanta insistencia y durante tanto tiempo ante la puerta cerrada que somos incapaces de ver la que se abre.
Yo tenía 10 años fue en el 81 y lo único que recuerdo, fueron tanques del ejército circulando por Valencia, porque el día que iba al endocrino por primera vez, fue el del golpe de estado, así que cuando nos pararon, mi padre les dijo a los militares lo que pasaba, y seguimos la marcha. Bueno añadir, que el endocrino de Asisa me pidió una curva glucémica, fue días después y cuando fui al laboratorio, los técnicos les comentaron a mis padres, que no me iban a dar toda la glucosa, que cambiáramos de endocrino, porque acabando de debutar, sin insulina pautada, si me daban toda la glucosa para la prueba, entraba en coma seguro, así que la redujeron, y nunca más volví a ese endocrino, pues me llevaron hasta que cumpli 16 a uno privado, después como me puse a currar, fui yo mismo quien pasé al endocrino de la Seguridad social.
Es difícil describir lo que sientes cuando te dan el diagnóstico; aunque como madre puedas tener alguna sospecha, y te creas razonablemente preparada para asumir y aceptar una noticia de este tipo. Hacía tiempo que en casa observábamos un cambio en nuestro hijo. Estaba más delgado, bebía a todas horas hasta el punto de no poder salir de casa sin una botella de 1/2 litro (ó dos), y se quejaba de cansancio un día tras otro. Pero claro, era verano y todo nos parecía tener una justificación razonable: bebe porque hace calor, ha adelgazado porque está jugando en la piscina todo el día, y esa es la razón por la que se siente cansado… ¡Si es que no para! Pero cuando llegas una tarde a casa, y te encuentras a ese niño tan vital, durmiendo la siesta en el sofá, y pidiéndote que lo dejes descansar porque lo necesita, empiezas a tener la sospecha de que algo no está funcionando como debería. Y es en una consulta médica casi improvisada donde empiezan a plantearse de forma evidente las circunstancias, y la realidad se vuelve la única opción que no queremos admitir. Dani ingresó en la UCI con 510, pero lo hizo por su propio pie. No fue tanto por las condiciones físicas como por la necesidad inmediata de iniciar un tratamiento de forma metódica que su cuerpo no podía aplazar más tiempo. En unos días pasó a planta en la Unidad de Pediatría. Estaba razonablemente estabilizado, y tenía que empezar el proceso de aprendizaje que aún ahora continúa… para todos. Los médicos y enfermeras nos daban pautas, nos desgranaban datos que ellos manejan con absoluta normalidad, y nos invitaron a participar en una serie de clases teóricas donde tratarían de ponernos al día en las cuestiones básicas de la enfermedad. Nos regalaron libros, aparatos electrónicos para medir la glucosa y sentaron las bases de lo que iba a ser una constante ya en la vida de la familia; comer por raciones. Todo esto sucede en tan poco tiempo que apenas tienes la sensación de que te está pasando a ti. Porque nos pasa a todos en la familia; cuando se diagnostica diabetes a uno de los miembros, inmediatamente la rutina de todos los demás cambia también en función de esta nueva circunstancia. La vida de la familia se reajusta para adaptarse a este cambio no buscado, que sin embargo forma de repente parte de tu cotidianeidad. Los médicos te ofrecen la posibilidad de preguntar dudas… pero estamos tan confusos que apenas se nos ocurren las cosas; y cuando sales de allí, tienes la sensación de que todo lo aprendido durante el ingreso, es un punto de partida que no se ajusta en absoluto a lo que te encuentras cuando la vida real se muestra frente a ti. Y entonces empiezan la desesperación… la desolación y el miedo.
Hola a todos, os voy a contar mi debut….. veréis, en mi segundo embarazo me diagnosticaron diabetes gestacional, no me hizo falta ni pastillas ni insulina, solamente con dieta y ejercicio lo controlé bien, o eso me decían, yo no tenía ni idea cuando les llevaba mis glucemias lo q me marcaba la maquinita, simplemente me decían q estaba bien y yo tan contenta, me empezaron a controlar los de alto riesgo, todas las semanas me veían, todo marchaba bien, me dijeron que en cuanto diese a luz se me pasaría……. y así fue… de momento, el día q fui a entregar mi glucómetro a las enfermeras que me lo dejaron una de ellas me dijo…. quédatelo, tienes todas las papeletas de que te vuelva a hacer falta, pensé yo….. y esta gili, que me dice, si como me dijeron esto desapareció al nacer mi niño. A los dos años empiezo a sentirme mal, me noto bajadas y subidas de azúcar, yo ya conocía los síntomas claro, me empiezo a mirar con el glucómetro y pensé….. a que al final tenía razón la gili de la enfermera, me voy al médico de cabecera y se lo comento, me manda análisis, nada todo bien, yo la digo que tengo bajadas de azúcar, me manda que me haga perfiles días salteados, ahí empieza a ver q algo no va bien, pero sin alarmarse, me pide que me siga midiendo, y la cosa empieza a ir mal, yo empiezo a perder peso, siempre he sido muy delgada, pero en esa época, debe de ser que el cuerpo se estaba preparando y me pillo con 7 kilos más de lo habitual en mí, menos mal, me quedé con 39 kilos, perdí 13 en nada de tiempo, de ahí al endocrino, pruebas, análisis, 2 meses, diagnosticada tipo 2, a los 2 mese insulina al canto tipo 1 vamos,,,, diabética perdía, no se hacen con mis glucemias, según ellas tenía una diabetes muy lábil, directamente al endo del hospital, como veréis no fue un debut de estar ingresada, de salir corriendo, fue de poco a poco, de todas maneras, una vez que supe cuales eran los síntomas, yo desde que tenía 17 ò 18 años, me daban bajadas y subidas, el cuerpo ya me estaba avisando, y cuando se lo comentaba al médico de esas síntomas me decía…. pues el azúcar estás bien, y yo pensaba….. que tendrá que ver el ansia que me da por comer con esos temblores o esas ganas de beber agua sobre todo en navidades que no me saciaba, con el azúcar, luego lo llegué a entender…. perdonar si me he extendido un poco, sólo quería compartirlo con todos vosotros…
Mi salto al ruedo empezó el 15/7/13,un sábado por la tarde, llevaba 10 días como se dice en mi pueblo bebiéndome «una arroba de agua y orinando dos»…yo ya sabía que algo pasaba…cansado…comía demasiado…no veía bien… fuí al centro médico…inmediatamente me pincharon en el dedo…el aparatito no marcaba…segundo intento y seguía igual…directamente al hospital…mis padres de fin de semana y mi mujer con el crio con fiebre…cogí el coche y me fuí para allá…nada más ver el informe me dijeron que era diabético…vaya!…que me tengo que tomar?…es un poco más complejo de lo que tú te crees, de momento te quedas ingresado…ingresado??…pero sino me duele nada y mañana por la tarde me tengo que ir de viaje a trabajar…total que allí me quedé sin saber muy bien lo que pasaba…hasta el día siguiente que bajó la endocrina a explicarme un poco…cuando realmente me enteré por encima de lo que tenía. Lo que me podía pasar sino me cuidaba y los riegos que conllevaba…yo ya no entendía a la endocrina…sabía que estaba hablando pero no me enteraba de nada…al tercer día de estar ingresado me dicen que me cambian de hospital y justo venía mi mujer con Jesús(mi hijo) que hacía apenas dos semanas nos habían confirmado que con tan sólo 18 meses era celíaco y seguía con fiebre…a partir de ahí fue todo muy rápido…el conductor de la ambulancia con prisas…yo le pedí por favor unos minutos para ver a mi familia que estaban en urgencias…me dijo que vale, yo te bajo pero no te entretengas que tengo a la gente esperando…cuando mi mujer me vió con el pijama…la vía y el suero…se echó a llorar…mi suegra, la mujer con los ojos rasados de agua…Jesús al verme se puso a llorar, que lo cogiera con esa cara de malito que tenía el pobre…lo cogí…apoyó la cabeza en mi hombro y no paraba de decir…papá men, papá men, a la calle, a la calle…pufffff…yo me mordía el labio de abajo para no llorar y la gente de la sala mirándonos en silencio…fue un momento de ahogo…impotencia… de decir…joder! esto no puede estar pasando…me subí en la parte de atrás de la ambulancia con otras dos personas…y el hombre mayor al verme así y sin saber nada me dijo…tranquilo «hermoso» que todo tiene solución y tú eres muy joven…pues no te queda de penar ni ná!!…Ahí ya no pude más…asentí con la cabeza y me reía llorando…como podía ser que en apenas dos semanas la vida te diera esos golpes?…no podía parar de pensar en mi hijo…yo sé que no soy un buen cristiano y seguro que dios pensará que ahora me vienes con estas…pero solo le pido que mi hijo bastante tiene el pobre con lo suyo…que no herede de su padre esta parte…que el pobre mío no tiene culpa de nada y ya me están temblando los dedos al escribir…y a los padres de esas criaturitas…puffff..ya no sé ni que decíos. Mucha fuerza y un abrazo enorme
Os contaré el debut de mi hija, era un 20 de Junio cuando llevaba una semana preocupada, le estaba empezando a quitar el pañal a Leyre con 22 mesitos y sólo hacía que hacerse pipí encima, por las noches era peor, se levantaba en charcos de pipí aún habiéndole cambiado el pañal por la noche, pero claro que iba a pensar yo pues empezaba el verano y bebía litros y litros de agua. Al lunes siguiente me levanté e inmediatamente la llevé al pediatra de urgencias porque no lo veía normal a lo que me contestó que hacia mucha calor, era verano y nada más. Insistí en que le hiciera una tira reactiva de orina urgente a lo que prácticamente se negaba, creo que casi incluso le llegué a amenazar por lo que al final acepto, grrrrrr…. le llevé una muestra de orina a la manana siguiente, fuí sola a la consulta, por el camino iba pensando, vaaaaa tranquila seguro que no es nada…y estando esperando en la consulta cuando salió la enfermera con la cara me lo decía todo…. me enviaron de urgencias a un hospital de niños y allí estuvimos 10 días, los dos primeros horrorosos, agujas para arriba agujas para abajo pero mi niña tan feliz, la venía a ver todo el mundo y estaba contentísima, las enfermeras muy majas excepto alguna bruja de esas que siempre hay en los hospitales… A los 10 días para casa a espabilarse, bufffff lloré muchísimo esos y todavía hay días que no levanto cabeza sólo de pensar que mi niña tiene que vivir con esto el resto de su vida y solo de pensar el pq no me ha tocado a mí, vamos lo que pensamos todas las madres…. he conocido a mucha gente con el mismo ritmo de vida y te anima saber que no estas sola. Solo deseo que ella lo sepa llevar a lo largo de su vida lo mejor posible, es mi único deseo, que sea fuerte y que esto no le reprima de hacer nada. Un beso a todo/as. MUUUUUAKA
Bueno empezamos, Darío tenía 22 meses cuando debutó, era 6 septiembre del 2012, llevaba un par de semanas muy decaído, sólo quería dormir, bebía mucha agua incluso en ayunas recién levantado, en vez de pedirme la leche me pedía agua, hacía mucho pipí, en la noche tenía que cambiarle el pañal varias veces y aun así amanecía con la cuna mojada, sabía que algo no iba bien, eso no era normal, mi marido y yo lo llevamos a un pediatra de pago y su diagnóstico fue placas en la garganta, total dalsy y si en un par de días no mejoraba que lo volviéramos a llevar, pero al día siguiente Darío estaba peor. Ya no comía y quería vomitar, pero no podía. Le salía como sangre, entonces llamé a mi marido al trabajo y le dije que se viniera que íbamos a urgencias con el niño que estaba peor, al llegar a urgencias me quitaron a Darío de los brazos y se lo llevaron corriendo sin decirme nada, en menos de 10 minutos vino a hablarnos el pediatra, empezó a hacernos preguntas. Cuando terminó nos dijo que el niño tenía azúcar, ¿azúcar? respondimos nosotros, sí, el glucómetro no daba el resultado le hemos echo unos análisis a ver que tal, resultado 633, iba deshidratado, tenían que hidratarlo y empezar con insulina el problema que no le encontraban venas y venga pinchazos y nada, al final le pusieron la vía en el hueso de la rodilla y le pudieron encontrar una vena para la insulina, toda la noche con la vía y a las 6 de la mañana la rodilla no podía más de tanto líquido y empezó a soltar líquido, resultado llamaron al materno de Málaga y se llevaron Darío en una uvi, como le tuvieron que quitar la vía de la rodilla se la tuvieron que poner en la femoral, estuvo 1 semana ingresado y para casa y desde ahí hasta el día de hoy, como ya sabías todo lo relacionado, insulinas, hidratos, bajadas, subidas en fin ya pasó y ahora a salir palante!!!!
Hola, yo debuté hace dos años y tengo 42, aunque no me gusta mucho contarla, os voy a contar mi historia y si con esto puedo ayudar a gente en su debut, me alegraría muchísimo. Los síntomas aparecieron en Navidades, no soy una persona muy corriente, pero empecé a volverme loca comiendo, no paraba hasta mi madre me decía, pero que te pasa? Esto no es normal en tí. Cuando terminaron las Navidades dije madre mía he comido tanto que habré engordado una barbaridad y cual fue mi sorpresa que había perdido 5kg, me sorprendió, pero no le dí mucha importancia. Cada semana perdía un kg, hasta que empecé a encontrarme mal y mi mejor amiga me dijo, hazte la prueba del azúcar, tienes síntomas de diabética, su abuela lo era, pero yo tenía miedo y no quería, hasta que un día llegue de la oficina muy mareada y mal y le dije, esta bien, hazme la prueba, salió 300 de azúcar y me dijo Dios mío, tienes mucho, y le dije espera que me relaje un poco y me la vuelves a hacer, a los 10 minutos lo repetimos y aquello seguía igual, baje con mi padre corriendo a urgencias y allí fue cuando me dijeron, eres diabética se te ha jodido la vida, así me lo dijeron, me quedé un poco en shock, me pincharon insulina y me hicieron ir a las 4 horas y aquello no bajaba, me volvieron a pinchar y me dieron una pastilla y nada. El médico de cabecera me mandó una analítica y sí, era diabética, el problema fue que me diagnosticaron una diabetes de tipo 2 y era de tipo1, me dio solo pastillas, dieta y deporte, empecé a adelgazar a la carrera, mi obsesión era bajar el azúcar, que no bajaba, cada vez que comía me iba a andar, correr etc…, era ya obsesión, cada día tenía menos alientos, menos fuerzas, estuve casi un año mal diagnosticada, jamás cogí la bajá, me tenían que ayudar hasta para coger un paquete de folios, pero yo sin poder respirar me iba todos los días a hacer mis 7 km, lloviendo, con frío, con una bronquitis de caballo que casi me muero, pero mis 7km eran fijos, a veces iba llorando y pensando, sigue adelante, vamos que tú puedes, me quede con 46kg, sólo era huesos, no podía ni estar sentada porque al apoyarme los huesos me molestaban, le dije a mi médico que me mandara a un endocrino, que me mirara, que ya no quedaba de mí y eso ya no era normal y se negó, me dijo que sí era normal. Al final mi madre y mi mejor amiga llorando me dijeron, vamos a uno de pago y fui, fui al mejor endocrino de Alicante, mi Salvador jeje, cuando llegue allí después de casi un año mal diagnosticada me dijo, no me creo que estés de pie delante de mi, y le dije porque?, y me dijo voy a ser sincero, soy muy duro, pero soy así de sincero y no te voy a engañar, deberías estar en coma en el hospital o estar ya en una caja de madera, me volví a quedar en shock y mi prima que venía conmigo le dijo, si esta bromeando no tiene gracia, y él le dijo, no bromeo nunca con la salud, tiene todos los órganos tocados, su páncreas está seco, ella es de tipo 1, y le quedan días de vida, yo seguía sin hablar, no me lo podía creer, y mi prima le dijo, ayúdela, inténtelo y le dijo soy médico y ella un caso a estudiar, le daré un tratamiento de insulina, que es lo suyo, pero esta tan mal que no se sí responderá ya al tratamiento. Mi primer chute fue maravilloso, sentí una paz increíble y respondí, hacia deporte todos los días y seguí sus pautas, a los 3 meses volví a ir y me dijo, joder has sobrevivido y le dije, lo dudaba? Estaba muerta en vida e iba a correr y a andar, ahora que por fin me pincho va a estar mucho tiempo viéndome jeje. Lo pasé francamente mal, he llorado mucho a escondidas y llevar esa mochila tan grande y con tanto peso en la espalda fue muy muy duro. Mi sobrino me mandó un video de un triatleta diabético, Jon Karro demostrando que con diabetes se puede, me animó tanto, que me enganché al deporte, lo llegué a conocer y es un héroe, como muchos otros, como todos nosotros, gracias a la fuerza que tuve de hacer deporte aún estando muriéndome, estoy aquí. Hace ya 6 meses cogí una depresión, mi psicóloga me ha dicho que eso es de lo que pasé y sufrí y que me tenía que salir por algún lado, y ahora que estaba ya bien es cuando he caído en la depresión, después de casi 20 años en la misma empresa y pasar todo lo que pase, y en ningún momento coger la bajá, me empezaron ha hacer la vida imposible y eso agravó mi depresión, ahora sigo de bajá, mi contrato ya finalizó, pero sigo luchando y centrada en el deporte al cual le debo mucho, hago bici de montaña y carretera, corro, pilates y juego al padel, ahora mismo estoy como he dicho de bajá, sin un duro, pero he decidido seguir un sueño y hacer realmente lo que me hace feliz, el deporte, así que estoy cursando para profesora de pilates, mi mejor amiga me está ayudando económicamente para que esto se haga realidad. Cuando debutas todo es muy duro, pero somos iguales a los demás, no nos tiene que limitar una enfermedad crónica, incluso somos un poquito mejores porque somos más dulces jeje. El deporte es muy importante en la diabetes, mucho y desde aquí os ánimo ha hacer todos los días un poquito, sea lo que sea, andar, nadar, bici, lo que sea, pero todos lis días, a mi me salvó la vida, así que sigo diciendo, con diabetes se puede. Ahora quiero fomentar el deporte y ayudar como me ayudaron a mi, he hecho una página de Facebook que se llama DT.1 SPORT WOMEN, para que la gente cuente sus logros, sus retos y motivarnos y ayudarnos entre todos, hay que tener fuerza y valor, todos lo tenemos, así que ánimo, arriba y a seguir. Y os dejo una frase que me ayuda mucho: un guerrero de la luz, no desiste de sus sueños. Besotessss.
Aterrizamos el 13 de diciembre de 2013. Reconozco que me ha costado despertar a la realidad, fue un aterrizaje forzoso para el cual no estaba preparada. Alex, el protagonista de esta historia, llevaba unos días bebiendo mucha agua, levantándose por la noche para ir al baño… soñoliento y perdiendo peso, nada menos que 8 kilos en apenas dos semanas… Me he preguntado muchas veces, que tipo de madre soy, que fui incapaz de darme cuenta que era una «diabetes de libro», claros síntomas, estúpida de mí… Fue tan rápido que achaqué la pérdida de peso a que estaba creciendo demasiado rápido, el beber agua a que siempre lo ha hecho, y que se dormía por las tardes a que madruga mucho todos los días para ir al colegio. Aquel jueves, le escribí una nota a su pediatra, porque le llevaba el abuelo, y para que no se olvidase nada, Alex tenía dolor de oídos y así no se ponía el finde con fiebre… Llego a la consulta y Juana al leer mi nota se dio cuenta rápidamente (ella es diabética) le hizo las pruebas y estaba en 450… Rápidamente me llamó al móvil que acudiese con un taxi, y fuimos al hospital… Tardé en reaccionar, en ocasiones pienso que todavía no lo he hecho, o sí? Mi vida ni que decir tiene, ha cambiado, me quedan muchos sinsabores que vivir, muchas lágrimas que derramar y mucha impotencia por guardar, pero si os diré algo, todos y cada uno de mis días lucharé porque la vida de mi hijo sea igual que antes del debut… que haga todas y cada una de las cosas que siempre soñamos que haría… Viviremos con ella, pero no para ella..Se lo debo, me lo debo…