Los recuerdos de Lucia

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Recuerdo que antes de debutar con la diabetes, hacía mucho pis y bebía mucha agua…
Perdí peso… Al cabo de unos días, yo estaba en el colegio, cuando llamaron a mis padres y a mi abuela sin decirles nada, solamente que me recogieran del colegio para llevarme al centro de salud.
Sentí un poco de miedo al ver a la médica acercarse a mi con una aguja, al cabo de un rato, cuando ya me pincharon en el dedo, me mandaron al hospital… Yo ya no sentía miedo, ya me habían pinchado, pues ya está… Pero resultó que esto aún no había terminado… En el hospital me hicieron pruebas, y les explicaron a mis padres y a mi que tenía diabetes, que era una “enfermedad” producida porque el páncreas había dejado de producir insulina. Nos dijeron que tenía que ingresar una semana para seguir haciéndome pruebas…
El primer día de ingreso, comí judias verdes, y recuerdo que me echaron una pastilla en el agua, yo le decía a mi madre que ese agua no me gustaba, pero ella contestaba que era agua normal, intentando convencerme de que me la bebiera…
Durante esos días, vino a visitarme mucha gente, mis primos, mis abuelos, mis tíos…
Cada mañana mis padres y yo íbamos a una charla con mi endocrina, allí, nos explicaban como funcionaba la diabetes, que tenía pincharme unas 7 veces al día, y todo eso. Pasaban los días y le preguntaba a mi madre que cuando iba a salir del hospital, ella me decía que dentro de muy poquito.Por las noches, cuando mi madre se marchaba a casa, yo me ponía triste y lloraba porque quería que se quedase. Cada vez que alguna enfermera venía a pincharme, yo me ponía a llorar, a gritar y a moverme… Claro que luego acababa con moraduras en los brazos, jijiji. Luego me fui acostumbrando, pero llegó un día en el que andando por los pasillos del hospital vi una insulina en una mesa, la cogí y giré la ruleta que tenía, cuando vino la enfermera, Teresa ¡me echó una bronca que para que!
Creo que ya no volví a tocar esa insulina…
Llegó un día en el que me dijeron que era la hora de irse del hospital, al principio quería irme pero luego quería quedarme, porque me traían muchos regalos…
Recogieron mis cosas y me llevaron a casa…
Ahí, empecé una vida nueva, y poco a poco fui haciéndome más independiente con el tema de la diabetes…
Al principio me daba vergüenza que los niños del colegio vieran como me pinchaba, me preguntaban que que era eso y que porqué me lo hacía. No me gustaba nada que me preguntaran eso, me sentía diferente que a los demás…
Ellos comían cuando querían, y yo no, ellos comían de todo y yo solo alguna vez…
Luego fui adaptándome a las consecuencias de tener diabetes, y ahora todas mis amigas vienen a ver como me pincho. Les he explicado lo que me pasa y ellas ya sabrían actuar mas o menos ante una hipoglucemia si yo no puedo hacerlo.

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