Feliz cumpledebut princesa CGM PARA TODOS


22 de julio de 2014, amanece como cualquier día de verano en casa, pero no sé…llámalo intuición o sexto sentido…pero te he estado presintiendo desde hace unos cuantos días y no te quiero en nuestras vidas…así que VETE!!!
Abro los ojos y cuando veo que mi princesa se acerca…ufff…el corazón me empieza a latir deprisa. Está pálida y sudorosa, y noto que ha perdido peso…la acuesto a mi lado y con una vocecilla apenas audible dice: «Tengo ganas de vomitar»… Un rayo de esperanza se abre ante mí, pienso: «Será un virus de estómago». Pero desde el baño, junto a mi niña, siento que me acechas por la espalda…VETE!!!
Consigo que se le vaya la naúsea, pero no quiere probar bocado, y eso es muy, pero que muy extraño en la princesa que tanto miras. Es por eso que decididimos ir al hospital, con la «ilusión» de que sea un mal de estómago. Miro por el retrovisor y veo la cara de mi niña que vuelve a estar demacrada y…¡espera!…¿no te había dicho que te fueras?…VETE!!!
En urgencias no tardamos ni 5 minutos en ser atendidos y le comento al pediatra mis sospechas, pero sin poder decir la palabra exacta, porque es como si se me atragantara y no pudiera pronunciarla… De pronto se acerca la enfermera a buscar a mi niña, y veo como te vas con ellas. No, por Dios, VETE!!!.
Minutos después vuelven a entrar las «tres»… ¿no me has hecho caso?, ¡te dije que te fueras!…pero algo ha cambiado, ahora eres casi palpable, ya no eres un presentimiento o una intuición…eres tú!!!…maldita seas…eres tú!!!
El pediatra me muestra el glucómetro que marca 260mg/dl, un valor «imposible» en ese cuerpito que está en ayunas…y veo, como triunfante, abrazas a mi hija…al ser más pequeño de mi casa. Por favor no, déjala a ella, VETE!!! O si no, hagamos un trato, me cambio por ella, sí?!
Pero no, ya no hay vuelta atrás…ya estás en ella. No nos va a quedar más remedio que pasar unos días en la clínica para que mi tesoro se recupere de tu intromisión, y aprender a cuidarla como ella se merece. Tenemos que empezar a «entendernos» tú (intrusa) y yo.
Poco a poco mi muñequita se recupera y aprende a hacerse los controles y a inyectarse insulina sola; tiene que saber cómo te estás comportando dentro de su cuerpo, y mientras la observo y aplaudo sus progresos, lloro a lágrima viva por dentro pensando una y otra vez: «¿Por qué a ella?», «¿por qué no te vas?»… anda, VETE!!!
Y así han pasado los años, TRES largos e intensos años en los que, no lo voy a negar, sigo gritándote que te vayas, e incluso ella misma, mi muñequita lo dice de vez en cuando: «Que se me vaya la…diabetes»… Vale, ya lo he dicho, sí, te he llamado por tu nombre: Diabetes.
Mi hija tiene Diabetes, la elegiste como «compañera» de viaje, pero que sepas, Intrusa, que ya no tengo aquel miedo de hace tres años, ya te puedo mirar a la cara y decirte con toda la rabia (sí todavía siento mucha rabia) y entereza del mundo que nos has hecho mucho daño, muchísimo daño, pero que también nos has hecho muy fuertes. Y que sepas que ya no te tengo miedo, y estoy educando a mi niña para que tampoco lo tenga.
Tú sigue «jugando» en su glucómetro a ser una montaña rusa un día; otro, a ser una línea casi recta…mientras que mi niña seguirá aprendiendo que, aunque tú la elegiste, ella no va a tener limitaciones de ningún tipo; seguirá aprendiendo a ser feliz, por muy pesada que puedas resultar a veces; y ¿por qué no?… a seguir pensando que, no muy lejos, habrá una cura con la que, por fin, te vayas de nuestras vidas para siempre.
¡Feliz Cumpledebut, princesa

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