Una Vida De Color Azul

Cuenta una antigua leyenda que en el mundo había falta de más personas fuertes, adaptables, eficaces y eficientes, ágiles, alegres, afables, empáticos, atentos, bondadosos, capaces de todo, meticulosos, caritativos y compasivos, decididos, protectores… y por esos caprichos del destino existen personas con diabetes DM1. DM2 y DM3.

Para poder llevar este peso sobre sus hombros les dotó de coraje, de responsabilidad, de la capacidad de cuidar y ser cuidado, de solidaridad, de resilencia, de valentía, de superación diaria, de aprendizaje continuo, de adaptación… para llevar su lucha diaria, los momentos de no poder más,  tirar y sacar fuerzas de donde no hay, de noches sin dormir, de visitas frecuentes al hospital… con una gran sonrisa en sus caras.

Cuando recibes la noticia de que la caprichosa diabetes entra a formar parte de tu familia, ya sea como persona que la padece o como familiar, algo dentro de ti, algo en tu alma se rompe. Y eso tiene que ser así porque eso que se ha roto tiene que ser reparado y mejorado con cada uno de los adjetivos (y muchos más) que hemos enumerado.

Y todo este esfuerzo y sacrificio, para enseñar al resto de la humanidad otra forma de ver la vida. Para enseñar al resto de la humanidad que quien quiere, puede, que los límites nos los ponemos nosotros mismos. Para enseñarnos que hay otra manera de ver la vida, una manera especial y única de ver la vida. Una vida de color AZÚL.

Vanesa 

 

 

 

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